Descubre Mini-Mal: Cocina colombiana que sorprende2019-08-19T17:12:41+02:00

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Descubre Mini-Mal: Cocina colombiana que sorprende

Es un proyecto que indaga sobre la identidad colombiana contemporánea, que promueve la valoración de nuestra riqueza biológica y el aprecio de nuestra herencia cultural a través de la investigación y la creatividad en cocina

Nuestra cocina ha estado siempre íntimamente ligada a la diversidad del territorio colombiano. En este sentido desde su creación ha buscado promover la economía local a través del pago directo y justo a los productores locales de alimentos de calidad, pero sobre todo a través de la visibilización del mismo productor. El ejercicio creativo gastronómico lo hemos entendido como la forma de revalorizar los productos de nuestro territorio y la tradición culinaria. Intentamos provocar la curiosidad en el público sobre el origen y forma de preparación de los alimentos. Estamos convencidos que una alimentación más reflexiva, genera a su vez una nueva ética de consumo más responsable y consciente de las implicaciones sobre el mundo.
El restaurante abrió sus puertas en 2001 en una casa de conservación arquitectónica en el tradicional barrio Chapinero Alto. La casa fue renovada y adecuada entre todos los que serían socios del proyecto; este esfuerzo del equipo multidisciplinario liderado por Eduardo Martínez, agrónomo, chef ejecutivo, Manuel Romero, artista plástico, encargado del diseño, adecuación y ambientación; Ángela Martínez, repostera, y Germán Martínez, publicista e inspirador de la tienda de diseño y Antonuela Ariza, artista plástica, quien llegaría poco después a unirse a la cocina, resultó en un lugar lleno de elementos cotidianos y simples, que invitan a la exploración de nuestro potencial gastronómico mediante la investigación en la utilización de ingredientes autóctonos de diversas regiones de Colombia.

El menú incluye ingredientes de diversas regiones del país, desde el Caribe hasta el Amazonas, en su mayoría cultivados, producidos o fabricados por campesinos y comunidades rurales a quienes les compran sin intermediarios. Esto deriva en la sorpresa para la mayoría de comensales; algunos recuerdan su tierra, otros descubren un nuevo sabor, muchos, aunque reacios al comienzo, se van con una idea totalmente distinta de la riqueza de Colombia.

En el menú hay jugos de frutas amazónicas, arazá, copoasú, camucamu, de frutas andinas, granadilla, feijoa, gulupa; hay ajíes amazónicos, Waiya del Pirá Paraná, Yuquitania del Vaupés, Ají negro de Leticia y de La Chorrera, hormigas culonas y limoneras, tubérculos andinos y papas nativas del Banco de Papa de la Universidad Nacional, Chicha de La Candelaria, hongos, verdes y brotes de las cercanías de la ciudad y hierbas en el jardín de la casa.
Algunos de los platos más representativos son los arrullos: frutos del mar guisados con copoasú, coco y curry verde, sobre cocaditas ácidas. Tumaco: buñuelos de plátano maduro rellenos de carne de jaiba guisada con curry rojo, servidos con suero costeño. Selva Adentro: Morrillo de res confitado, con salsa de ají negro amazónico, casabe de Ciénaga de Oro y hormiga limonera. La pesca del día, que se prepara según la especie y viene de manos de pescadores artesanales del Pacífico Colombiano. La ensalada campesina: vegetales ahumados con ají negro amazónico, servidos sobre puré de papa criolla. Merengón de copoasú: merengue, crema, copoasú, chocolate y uchuvas frescas.

También hacemos platos y postres del día según las cosechas e ingredientes que haya disponibles.